A un pequeño callejón, a una amplia plaza...
Ojos abiertos...o entornados, parecen las ventanas.
Aberturas que, a veces, muestran
o esconden el alma de las casas.
Ventanas amplias. Abiertas a la luz de la mañana,
dejando ver sus pensamientos,
su olor, su música o su calma. Ventanas pequeñas. De cristales opacos.
Siempre cerradas. Sombras escondidas
que rehuyen la luz y las miradas. Misterio, sospecha, temor, inquietud...
Almas que, en la semioscuridad
viven atormentadas.
y la distancia. Inalcanzables a los ojos...
Tan sólo el aire y algún rayo de sol
alcanza a traspasarlas.
Ventanas con cristales dobles...o con rejas.
Cárcel donde la tristeza campa a sus anchas.
Prisión que encadena los sueños, las risas, las palabras. Ventanas siempre cerradas.
Ocultas con visillos, con persianas que guardan
miradas escondidas. Desconfianza.
Persianas mallorquinas, de madera, por donde
sólo se atreve a pasar la luz...y casi a rastras.
Ausencia. Introversión.
Ventanas mudas de miradas y palabras.
Ventanas que, en esta tarde desapacible y gris,
las abro de par en par, por si quisiera
Adel

















