lunes, 7 de noviembre de 2011

Noviembre






Noviembre apareció preñado de añoranzas
dando luz a la ausencia, alumbrando el dolor.
Dejando un gran reguero de flores olvidadas...
Flores que se marchitan sin lucir su color.

Es un mes escondido entre otoño e invierno
que no ha visto la lluvia de las hojas caer
alfombrando los campos, adornando el paisaje
como adornan las luces un gris atardecer.

Noviembre sabe a humo de hogueras encendidas,
de leños que se queman calentando el hogar.
De adioses desgarrados y de lágrimas quietas
que quieren deslizarse por el rostro...y llorar.

Llorar por ese tiempo en que fuimos felices
esperando el invierno y la nieve llegar.
Nuestras manos unidas, caminando al descuido...
ajenos a otra cosa que no fuera gozar.

Es Noviembre...y no veo blanquear los tejados
ni abro mi ventana para el frio sentir.
Hoy no hay nieve y están ya mis manos heladas
y...llegará diciembre..y me encontrará sin tí.


Adel


2 comentarios:

  1. Tiene mucha suerte la persona a quien añoras, porque aún en la ausencia siempre es mejor ser recordado que pasar a ser simplemente una sombra.

    Como siempre... muy sentido el poema. Deberías volver a la prosa también... algo que simplemente bordas.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. ¡Ay señor! me has pillado... Y la verdad es que no recuerdo quién era esa persona a quien añoraba en aquel tiempo. Ten en cuenta que está publicado (se puede comprobar) en 2002, lo que quiere decir que posiblemente lo escribí algún tiempo antes.

    Ya sé que prefieres la prosa pero es que estoy vaga vaga...

    Gracias y un abrazo

    ResponderEliminar