martes, 12 de julio de 2011

El guardián del agua

los vi venir con sus piedras de rubí y de diamante,
brillando cegadoramente;
yo tomé y esgrimí mi tosca lengua céltica, y paciencia, y valor,
y luz aún sin descifrar;
pero con el corazón ardiendo los llevé al manantial de agua viva
y de él bebieron;
[yo, mientras, regué mi laurel,
más aún, prendí mi candil]
nos despedimos justo junto al brocal del aire,
donde medra la rosa pura y blanca,
donde todo es camino y los mundos parten
en todas direcciones;
estoy velando la virtud del agua
y es de noche;
los arcontes del fuego beben al amanecer.


del libro inédito Todos los fuegos
http://www.oriondepanthoseas.com

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